Editorial

EDITORIAL

 

Con la muerte de Luciano Brancoli, se cierra un capitulo importante de la historia de la moda y el diseño nacional. No puedo dejar de reconocer que tuve una relación, a veces, bastante complicada con Luciano. Su fuerte carácter y su forma de enfrentar las criticas de look que muchas veces compartimos, no siempre coincidían con la mía, lo que desgraciadamente me hizo pasar momentos no muy gratos. Pero eso no me hace desconocer la pieza importante que fue Luciano en este engranaje histórico. Antes de él en Chile se hablaba de “modistos”, incluso de “costureros”. Fue gracias a Luciano que comenzamos a escuchar términos como “Altelier”, “Diseñador de vestuario” o Alta Costura”. Brancoli, fue pionero en la importación de prendas “Pret a porter”, el primero en atreverse con los brillos y a darle un status distinto a los emergentes rostros de nuestra televisión. Tal vez uno de los ejemplos mas contundentes es el famoso vestido metálico que Raquel Argandoña lució en la Quinta Vergara el 18 de Febrero de 1981, prenda que la graduó como diva en Chile. La historia dice que Raquel le había encargado este vestido a la cantante Nidia Caro. Cuando se lo probó, sintió que se veía un poco avenjentada. Así fue como le encargo a Luciano rearmarlo. Brancoli, que había llegado recién de una temporada en Madrid; tomó tijeras y algunas telas similares que había traído y diseñó ese peto para la parte superior que hoy es casi miembro indiscutido del inventario de la moda nacional. Así fue como este espectacular vestido se le atribuye a Brancoli. Esta historia como muchas otras anécdotas, saldrán seguramente a la luz ahora que Luciano partió. Sin duda, también es una forma de conocerlo un poco mas y de traspasarle a las nuevas generaciones la verdadera historia de los artífices del Diseño de vestuario nacional.

Luciano, descansa en paz!

 

Afife