Belleza y Salud

La historia de la prenda que revoluciono el ropero femenino

 

Aunque nombres hay varios, corpiño, sujetador, brasier o sostén, creadora hay una sola, Mary Phelps Jacob.  Cansada de portar el molesto corsé típico de la época, él que ni siquiera cubría su busto, la norteamericana decidió amarrar dos pañuelos con la ayuda de una cinta rosa buscando comodidad, y sin sospechar la magnitud de su invento, patentó la idea un 3 de noviembre de 1914, creando lo que hoy conocemos como sostén.

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Hoy, la solución que encontró Mary Phelps, se ha convertido en una especie de segunda piel para el público femenino, y en todo un fetiche para el masculino.

Un factor que impulsó el uso del sostén fue que en los Estados Unidos se pidió a las mujeres que se abstuvieran de usar corsés en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. Eso permitió un ahorro de 28,000 toneladas de metal, cantidad suficiente para fabricar dos buques de guerra. Ayudando así a que aparecieran seguidamente innovaciones del modelo de Mary Jacobs.

Si bien el nacimiento de esta prenda es de 1914, fue durante los años veinte, cuando las estrellas de cine comenzaron a popularizaba esta prenda, la modista judía de origen ruso, Ida Rosenthal, ideó diferentes tallas de sujetadores en función de la anatomía de la mujer. O sea, hasta antes de esos años podíamos hablar de una prenda talla única.

Ida Rosenthal que, introdujo las diferentes tallas de sujetadores a las cuales las identificaban por las letras del alfabeto: A, B, C y D. También produjo una línea de sujetadores tendente a realzar la figura femenina de las diferentes edades, desde la pubertad hasta la madurez. Una de sus frases célebres es que en los años sesenta, cuando las mujeres quemaban sujetadores como símbolo de liberación femenina, preguntaron a Ida Rosenthal si este movimiento señalaba la desaparición del negocio de los sujetadores, y ella contestó: “Somos una democracia. Toda persona tiene derecho a vestirse o desvestirse.” Y añadió: “Sin embargo, cumplidos los treinta y cinco años la mujer no tiene una figura que pueda prescindir del sujetador. El tiempo está a mi favor.”

En los ’40 parece el nylon y produce una nueva revolución en esta prenda, porque ahora las telas se volvían más adaptables y versátiles.

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Pero esta historia que comenzó a masificarse cada vez más, dejo de ser un objeto de lujo y pasó a ser parte de la indumentaria femenina,  que debía acomodarse a las normas morales de cada época.

Si bien en un comienzo no buscaba realzar el busto, sino más bien la comodidad y libertad de la figura femenina, es en la década de los ‘50 que aparece de moda el “bullet-bra”:  un modelo con copas puntiagudas que levantaba mucho el pecho y otorgaba a la mujer un aspecto sensual.  Esto se popularizó con actrices como Sofia Loren y  Brigitte Bardot. Esta prenda buscaba realzar el busto pero sin marcarlo en si. En esta época aparecen en las barbas metálica también para producir mayor realce la busto

En los años ’60 aparecieron los primeros sujetadores sin tirantes y la lycra fue el material estrella para confeccionar sostenes.

En la década de los ’80, la moda era la confección del sostén en base a encajes, blondas y puntillas.

Durante los ’90, la lencería vive su época dorada y se presenta con copas especiales y rellenos para realzar la belleza y la sensualidad de la mujer.

En el 2000 y la actualidad la construcción de los modernos brassieres es una compleja obra de ingeniería, que puede incluir más de 50 piezas ensambladas.

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